miércoles, 25 de julio de 2012

Eramos cinco hermanos en la mesa y el salamin era celosamente vigilado por el pater familias. Algún varón adolescente aventuraba su mano hacia el chacinado sin quitar la vista del guardián. Depende del humor del sabueso, a veces el osado se salia con la suya (1 rodaja). A veces no

Promediando el almuerzo alguien soltaba sonoramente un gas. Ahora era el padre que miraba fijamente a los ojos, sin enojarse porque todos sabíamos que el mismo era el autor. Cheee . . .

Retaceaba el salamin pero repartía generosamente la autoria de los pedos
UUyyy. Que difiiicil . . . !

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